PLÁSTICOS: AMENAZA O SOLUCIÓN PARA EL CUIDADO DEL AMBIENTE

PLÁSTICOS: AMENAZA O SOLUCIÓN PARA EL CUIDADO DEL AMBIENTE
9 diciembre, 2019 Andrea Bonilla Brunner
In Notas

Plásticos: Amenaza o solución para el cuidado del ambiente

El verdadero peligro de los plásticos reside en nuestros hábitos, pues no hemos sabido utilizarlos y desecharlos adecuadamente.

Se habla mucho de los riesgos que implica el uso de plásticos, sin embargo son poco conocidas las múltiples ventajas que tienen estos materiales y los beneficios que generan para la población. En este artículo te comentaré algunas de las virtudes de los plásticos para que tengas un panorama más amplio del tema y comencemos a desestigmatizarlos.

Actualmente se fragua una lucha incesante en contra de la contaminación, especialmente aquella producida por plásticos lentamente degradables (PLD) como el Tereftalato de polietileno mejor conocido como PET, el polietileno de alta densidad o el Policloruro de vinilo (PVC), entre otros.

Un mundo sin plásticos parece inconcebible hoy en día. Se estima que en la actualidad se producen 300 millones de toneladas de plástico anualmente[1], desafortunadamente hemos olvidado su importancia y su viabilidad como una herramienta fundamental para luchar contra la contaminación.

Los plásticos gozan de una considerable cantidad de ventajas respecto a algunos otros materiales, algunas de ellas son sus propiedades físicas y químicas, una menor huella hidráulica en su producción además de menores efectos adversos ecológicos en su uso. Además, una de las cualidades principales de los plásticos es su versatilidad al fabricarlos, esto permite obtener una gran variedad de propiedades físicas y mecánicas tales como la rigidez, la resistencia a la deformación ¿increíble cierto?.

Cabe destacar, que la producción de plásticos tiene un bajo costo energético, al moldearlos en comparación con metales o vidrio por poner un ejemplo, por tanto su costo económico también es reducido. El bajo peso de los plásticos hace más eficiente el uso de combustibles para su transportación. Una botella de plástico de 330 ml pesa alrededor de 18 gr mientras que una botella de vidrio de la misma capacidad puede pesar entre 190 gr y 250 gr. Esta diferencia de pesos representa un 40% más de energía utilizada durante el traslado de vidrio, así que transportar plásticos reducen la contaminación por dióxido de carbono (CO2) y los costos de manejo hasta cinco veces por botella.

 

El uso de plásticos permite una disminución de la huella hidráulica, de acuerdo a The water footprint network, se necesitan alrededor de 176 litros de agua para fabricar 1 kg de plástico, mientras que se necesitan aproximadamente 400 litros de agua para fabricar 1 kg de papel y hasta 2,495 litros para producir una playera de algodón[2].

Después de conocer estos datos, es inmediato preguntarnos ¿por qué recurrentemente escuchamos mensajes negativos sobre el uso de los plásticos?

La respuesta es sencilla, hemos sido altamente irresponsables en el uso y desecho de ellos.

Se calcula que en el año 2015 se habían generado en el planeta aproximadamente 6,300 millones de toneladas de desechos plásticos de los cuales el 9% han sido reciclados, el 12% fueron incinerados y la sorprendente cifra de 79% se acumuló en vertederos o terminó en cuerpos de agua y otras áreas naturales[1]. Lo anterior implica que 4,977 millones de toneladas permanecerán en el planeta por varios cientos de años.

La interrogante ahora es ¿Cómo podemos lograr un equilibrio para que la fabricación de plástico y su consumo nos aporten sus cualidades sin ocasionar los gravísimos problemas relacionados con su desecho?

Para empezar, es necesario que se elija correctamente el material plástico específico para cada aplicación. Por ejemplo, los PLD utilizados para fines automotrices, telefonía celular y otros electrónicos pueden ser fácilmente sustituidos por plásticos compostable, ya que estos plásticos sufren una degradación ocasionada por procesos biológicos, así que no dejan residuos visibles o tóxicos.

La degradación de plásticos compostables produce CO2, agua, compuestos inorgánicos o biomasa, afortunadamente esta degradación puede ser inducida a placer (puesto que solamente ocurre bajo ciertas circunstancias como la presencia de microorganismos y temperaturas específicas) en compostas industriales. Finalmente, otra de las ventajas de usar este tipo de plásticos en la industria es que son fácilmente recuperables cuando su vida útil haya terminado.

Es importante destacar que los plásticos desechables o de un solo uso representan un 50% de la producción mundial total de este material1, sin embargo estos son más difíciles de recolectar para desechar adecuadamente, por lo que es importante elegir otro tipo de bioplásticos que se degraden con mayor facilidad (por ejemplo sin importar la temperatura) y velocidad, como algunos plásticos biodegradables.

Los plásticos biodegradables se descomponen en productos no tóxicos mediante la actividad biológica de microorganismos pero a temperaturas menores que los compostables, que son alcanzables en una composta casera o directamente en la tierra y en vertederos.

Los bioplásticos disponibles actualmente aún están lejos de ser la solución perfecta, por ello es necesario mejorar ciertas características de estos materiales (por ejemplo la velocidad de degradación y sus propiedades mecánicas) para ampliar la gama de sus aplicaciones.

Es necesario que a nivel mundial se adecuen las políticas de manejo de desechos de plástico así como el mejoramiento de aquella industria enfocada en su manejo (lo que no exclusivo de los plásticos). La tecnología puede perfeccionarse pero si no existe una concientización sobre los daños que ocasiona un consumo irresponsable el panorama no mejorará, mayor responsabilidad de los sectores industriales y consciencia por parte de los consumidores finales son elementos clave para mejorar el medio ambiente.

Referencias

[1] Geyer, R., Jambeck, J. R., & Law, K. L. (2017). Production, use, and fate of all plastics ever made. Science Advances, 3(7). https://doi.org/10.1126/sciadv.1700782
[2] WaterFootprint.org. (2015). The Water Footprint. Network http://waterfootprint.org/en

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